Hoy en Filosofía he aprendido una palabra tremendamente útil: alienación.
Alguno pensaría que soy una inculta total por haberla descubierto ahora, pero no se nace sabiendo y además esto no lo lee nadie con lo cual no hay ningún problema. Como era de esperar, me ha surgido la duda de qué es lo que me provoca a mí un estado de alienación, viendo que al no ser yo misma obrero en una fábrica del siglo pasado el ejemplo visto en clase no me vale.
Tras una no muy larga pero productiva reflexión he encontrado lo siguiente:
-no ser mayor de edad hasta diciembre
-no poder fumar en los bares
-no poder fumar en las discotecas
-no poder fumar a menos de 500 metros de un colegio/instituto/lo que sea
-no poder fumar en la parada del bus
-no saber donde vive el culpable de las cuatro anteriores
-que la de lengua me suspenda
-que después de suspenderme use MIS apuntes para dar clase
-no estar en fallas ahora mismo
-llamar a tres personas diferentes para que te acompañen a sacar al perro y descubrir que TODAS están en...... ............wait for it...............sí, en fallas. Y tú no.
Es esto, básicamente. Añadiré una más: ser de cualquier opción de segundo de bachillerato que no sea sociales E (Economía, Geografía y Mates) y zamparte cuatro días de selectividad mientras los cabrones de la opción E se emborrachan en la pradera de la Complutense porque ellos sólo tienen dos. Esta última más que alienación me provocaría algún tipo de trastorno psiquiátrico pero, haciendo honor a mi condición de ser superior estoy en la opción E con lo cual todo perfecto y maravilloso.
Ahora, siguiendo el ciclo de vida básico del estudiante y después de una semana viviendo en una biblioteca toca pasar a la fase fiesta, por una mera cuestión de salud mental.
Paz.
-
viernes, 18 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
The Modern Age
Una de las mejores sensaciones que existen es la de llegar a casa una noche cualquiera y pensar: 'joder, como me lo he pasado de bien'.
A excepción de aquellos que salen a pillar (seres abocados a la desesperación, pobrecillos, al final son los que nunca pillan) creo yo que es lo que esperamos que ocurra cada noche.
Al principio crees que lo mejor del mundo es meterte en la discoteca de turno, aguantando al portero borde de turno (mención especial al listillo de Pacha que no sabe que se le cuela medio Madrid por la puerta de emergencia) y pagando una pasta de entrada, a no ser que entres a las dos de la tarde. Puede ser entretenido alguna vez, pero al final una se da cuenta de que donde esté un garito vacío un jueves con tres amigos de toda la vida y un beefeater con limón que se quite lo demás.
Porque tener a gente así, que está, ha estado y estará siempre, y que es capaz de hacer que te sigas riendo toda una noche recordando cosas que pasaron hace seis años no tiene precio.
Como para pagar una entrada, de verdad.
martes, 22 de febrero de 2011
Settle for nothing
Es curioso. ¿Cómo se puede ser tan hipócrita?
Podeis pasaros el dia entero dando lecciones de vida, hablando de lo que está bien y mal, de mi obligación, recordándome todo lo que he hecho mal una y otra vez.. como si vosotros fuérais perfectos, claro. A veces uno se cree que por tener cincuenta años lo sabe todo, y la verdad es que no sabéis una mierda porque contarme esto como si fuera lo más normal del mundo un puto día después de que pase no tiene nombre.
Luego tendréis la cara de decirme que no me comporte como una niña.
Podeis pasaros el dia entero dando lecciones de vida, hablando de lo que está bien y mal, de mi obligación, recordándome todo lo que he hecho mal una y otra vez.. como si vosotros fuérais perfectos, claro. A veces uno se cree que por tener cincuenta años lo sabe todo, y la verdad es que no sabéis una mierda porque contarme esto como si fuera lo más normal del mundo un puto día después de que pase no tiene nombre.
Luego tendréis la cara de decirme que no me comporte como una niña.
lunes, 7 de febrero de 2011
Bombtrack
Una vez acabada la eterna e insufrible etapa de exámenes, mi vida vuelve a su cauce normal (escribir chorradas a las doce de la noche) Durante estas semanas han tenido lugar hechos trascendentales para mi existencia, como un completo abandono de formspring (muy predecible) y su sustitución por un libro nuevo. Este libro llegó justo a tiempo para evitar que me aficionara al Corán, cada vez más tentador, y se titula 'La elegancia del erizo', algo que en sí no es muy estético ni apetecible pero que da paso a una obra maestra, un cuento filosófico relatado desde la perspectiva de una niña muy lista en una casa demasiado grande.
Lo único negativo que encuentro de este libro es que la niña en cuestión, creyendo que la felicidad no sólo no se alcanza de mayor, sino que disminuye decide suicidarse a la edad de trece años. Mucha tela, sobre todo teniendo en cuenta que lo leí en plena temporada de globales, y el tema del suicidio colectivo ya había surgido en mi clase varias veces. Como para que te lo repitan en un libro, de verdad, que poco tacto.
Pasados esos quince días de crisis existencial, de cuyos resultados estoy satisfecha (por ahora, verás cuando me den las notas..) entramos en una semana marcada por el inicio de la 'feria de abril' en Madrid. Sí, la de abril. El hecho de que estemos en febrero y que esto no sea Sevilla da exactamente igual, porque la única finalidad del nombre era esa misma, un nombre/tema/excusa con el que pasarte todas las tardes después de fin de exámenes en el estado que conlleva la barra libre de 5 a 8 de la tarde. Y como aquí somos muy nuestros le ponemos ese nombre, y punto.
Al haber acabado exámenes yo también, me veo con la obligación moral de asistir pues lo considero parte fundamental de el ciclo de vida del estudiante. Este ciclo, de general aceptación, establece un curso dividido en fiesta y biblioteca a intervalos regulares con el fin de preservar el equilibrio mental y espiritual del alumno.
Después de esta reflexión tan profunda y creativa me retiro a dormir, por aquello de que tengo que levantarme en seis horas y tal.
Acabo de darme cuenta de que me he escuchado media discografía de Rage Against mientas escribía esto, curioso a estas horas de la noche. Ya decía yo que no tenía sueño, que desastre.
Lo único negativo que encuentro de este libro es que la niña en cuestión, creyendo que la felicidad no sólo no se alcanza de mayor, sino que disminuye decide suicidarse a la edad de trece años. Mucha tela, sobre todo teniendo en cuenta que lo leí en plena temporada de globales, y el tema del suicidio colectivo ya había surgido en mi clase varias veces. Como para que te lo repitan en un libro, de verdad, que poco tacto.
Pasados esos quince días de crisis existencial, de cuyos resultados estoy satisfecha (por ahora, verás cuando me den las notas..) entramos en una semana marcada por el inicio de la 'feria de abril' en Madrid. Sí, la de abril. El hecho de que estemos en febrero y que esto no sea Sevilla da exactamente igual, porque la única finalidad del nombre era esa misma, un nombre/tema/excusa con el que pasarte todas las tardes después de fin de exámenes en el estado que conlleva la barra libre de 5 a 8 de la tarde. Y como aquí somos muy nuestros le ponemos ese nombre, y punto.
Al haber acabado exámenes yo también, me veo con la obligación moral de asistir pues lo considero parte fundamental de el ciclo de vida del estudiante. Este ciclo, de general aceptación, establece un curso dividido en fiesta y biblioteca a intervalos regulares con el fin de preservar el equilibrio mental y espiritual del alumno.
Después de esta reflexión tan profunda y creativa me retiro a dormir, por aquello de que tengo que levantarme en seis horas y tal.
Acabo de darme cuenta de que me he escuchado media discografía de Rage Against mientas escribía esto, curioso a estas horas de la noche. Ya decía yo que no tenía sueño, que desastre.
miércoles, 12 de enero de 2011
An end has a start
Me aburro soberanamente. Cada día que pasa me doy más cuenta de mi innata capacidad para perder el tiempo, es increíble, en serio. Aparte de terminar el bendito cursillo de ampliación, ser creo que la única persona de la clase en aprobar mates (no sé como) y conseguir enseñar al perro a sentarse no he hecho nada productivo en toooodo el día. Perfecto, oye. De hecho no sé ni que hago escribiendo aquí cuando juusto delante tengo los deberes de matemáticas desde hace una hora, claro que si añadimos que no tengo ni idea de como se hacen mis opciones se limitan bastante, lo cual nos lleva a la situación presente. Podría leer un libro, para variar, pero en esta casa con esto de la crisis no entra un libro nuevo ni a palos. El otro día estuve buscando y lo único que no me había leído era el Corán. A todo esto, no sé que coño hace el Corán en mi estantería pero ya lo investigaré más adelante. El caso es que, sintiéndolo mucho por aquellos que lo veneran a mí ese librillo no me llama demasiado la atención y así, sin libros, opto por el plan B: hacer el friki con el ordenador.
Como buena tecnología en constante proceso de desarrollo e innovación, internet es capaz de ofrecerte cada día algo nuevo y sorprenderte con lo que perder el tiempo como un inútil. Claro ejemplo de esto es la web Formspring, o aquello que te encuentras cuando creías que no podía haber nada más friki y adictivo en este mundo que el poker del tuenti. Por si alguno de los miles de seguidores de este blog lo dudaba, llevo toda la tarde en esta página cuya única utilidad (por llamarlo de alguna forma) es responder preguntas que la gente te hace. Suena más ridículo cuando se explica, luego la cosa tiene su gracia teniendo en cuenta que, al ser anónimas, la más profunda que te encuentres sea probablemente del nivel intelectual de ¿tienes ladillas?. No voy a poner lo que le he contestado porque soy una señorita y hay que guardar las formas.
En fin, que es tarde y no tengo sueño pero mañana lo tendré así que debería dejar esto tranquilo.
Por si alguno de los miles de seguidores se pregunta qué tendrá que ver 'An end has a start' con la parrafada esta le diré que ciertamente nada de nada, solo que es el título de una canción muuuy recomendable de Editors a la que estoy sorprendentemente viciada. Nos fuimos.
Como buena tecnología en constante proceso de desarrollo e innovación, internet es capaz de ofrecerte cada día algo nuevo y sorprenderte con lo que perder el tiempo como un inútil. Claro ejemplo de esto es la web Formspring, o aquello que te encuentras cuando creías que no podía haber nada más friki y adictivo en este mundo que el poker del tuenti. Por si alguno de los miles de seguidores de este blog lo dudaba, llevo toda la tarde en esta página cuya única utilidad (por llamarlo de alguna forma) es responder preguntas que la gente te hace. Suena más ridículo cuando se explica, luego la cosa tiene su gracia teniendo en cuenta que, al ser anónimas, la más profunda que te encuentres sea probablemente del nivel intelectual de ¿tienes ladillas?. No voy a poner lo que le he contestado porque soy una señorita y hay que guardar las formas.
En fin, que es tarde y no tengo sueño pero mañana lo tendré así que debería dejar esto tranquilo.
Por si alguno de los miles de seguidores se pregunta qué tendrá que ver 'An end has a start' con la parrafada esta le diré que ciertamente nada de nada, solo que es el título de una canción muuuy recomendable de Editors a la que estoy sorprendentemente viciada. Nos fuimos.
lunes, 10 de enero de 2011
Donde solíamos gritar
He vuelto, y no hablo de las clases (que también)
El rinconcillo este ha estado bastante abandonado en navidades pero da igual, en todo caso lo habría leído javi y creo que ya ha perdido la esperanza de ver nada nuevo por aquí, así que todos contentos.
El otro día descubrí una frase que resume todo el tiempo que he estado sin escribir, y me gustó tanto que me acordé de repente de que tenía un blog perdido por ahí. Esta frase, de Dickens, dice: 'El recuerdo, como una vela, brilla más en navidad'. Cuanta razón.
La verdad es que a mí personalmente nunca me ha apasionado la navidad, debe ser porque vivo enfrente del Corte Inglés y la asocio con lo consumista, lo hortera y lo que es peor aun, con cortylandia. No entro a hablar de cortylandia porque pretendía escribir algo medianamente bonito y como empiece, no acabo.
A lo que iba, que estas vacaciones el recuerdo, como la vela, ha brillado más que nunca. Y, la verdad, era de esperar. Desde el día 11 de diciembre os he tenido a todos en mente, no sabéis cuanto.. he echado de menos el avión de ida, el de vuelta, el barco que mareaba, la isla, las doce horas andando en la isla, los mapuches, el bus, los chistes de gallegos del conductor, fumar a escondidas con los marines, el mate, los colocones de biodramina, las escapadas en Juan Fernández, Valparaíso, la casa de Neruda y , por supuesto, a todos los que hicieron que estos días me muriera por soportar dos horas a Dragó con tal de estar allí otra vez. Aunque no vayáis a leerlo estoy segura de que sabreis de sobra que no se me olvida nadie, y mucho menos gente como vosotros.
Hablando de recuerdos que brillan, estas navidades ha faltado más que nadie la mejor persona que he conocido nunca, y que lo será siempre aunque se haya ido. No sabes cuánto te echamos de menos.
A todos, y a los que me aguantan en Madrid, gracias por este año.
El rinconcillo este ha estado bastante abandonado en navidades pero da igual, en todo caso lo habría leído javi y creo que ya ha perdido la esperanza de ver nada nuevo por aquí, así que todos contentos.
El otro día descubrí una frase que resume todo el tiempo que he estado sin escribir, y me gustó tanto que me acordé de repente de que tenía un blog perdido por ahí. Esta frase, de Dickens, dice: 'El recuerdo, como una vela, brilla más en navidad'. Cuanta razón.
La verdad es que a mí personalmente nunca me ha apasionado la navidad, debe ser porque vivo enfrente del Corte Inglés y la asocio con lo consumista, lo hortera y lo que es peor aun, con cortylandia. No entro a hablar de cortylandia porque pretendía escribir algo medianamente bonito y como empiece, no acabo.
A lo que iba, que estas vacaciones el recuerdo, como la vela, ha brillado más que nunca. Y, la verdad, era de esperar. Desde el día 11 de diciembre os he tenido a todos en mente, no sabéis cuanto.. he echado de menos el avión de ida, el de vuelta, el barco que mareaba, la isla, las doce horas andando en la isla, los mapuches, el bus, los chistes de gallegos del conductor, fumar a escondidas con los marines, el mate, los colocones de biodramina, las escapadas en Juan Fernández, Valparaíso, la casa de Neruda y , por supuesto, a todos los que hicieron que estos días me muriera por soportar dos horas a Dragó con tal de estar allí otra vez. Aunque no vayáis a leerlo estoy segura de que sabreis de sobra que no se me olvida nadie, y mucho menos gente como vosotros.
Hablando de recuerdos que brillan, estas navidades ha faltado más que nadie la mejor persona que he conocido nunca, y que lo será siempre aunque se haya ido. No sabes cuánto te echamos de menos.
A todos, y a los que me aguantan en Madrid, gracias por este año.
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