martes, 22 de noviembre de 2011

We found love

Iba a escribir un montón de cosas en plan depresión-máxima-absoluta-tremend-me-muero-de-aburrimiento pero justo me han comunicado que esta noche toca Bernabeu a ver a mi Madrid, así que se me ha pasado todo.

Yuhu.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

He's simple, he's dumb, he's the pilot.

Gran canción, peor película. Hoy miércoles (que parece un domingo por eso de ser festivo) me da por leer las tonterías que pongo aquí de vez en cuando. Es curioso, hablo dos veces (la primera hace justo un mes) del proyecto de Bretagne. A ver quién adivina qué tengo que exponer mañana, que llevo por la mitad aún... ay. Pero necesitaba respirar un poco, así que me vengo un ratito aquí a desconectar. A cualquier otra parte.

Como dice este grupo tan chulo, this is how it always starts y everything beautiful is far away. Así funcionamos, se supone. Pero me he sorprendido bastante. Casi siempre que te desligas de algo o alguien de forma indefinida te da un poquito de reparo, tristeza, extrañeza, o lo que sea. A mí, después de un año y medio, lo único que ha hecho es dejarme una satisfacción tremenda. Para la paciencia que tengo y lo rápido que se me pasan los cabreos, dice bastante de lo que debía ser lo otro...
Lo de la temporada friki hasta mi cumple ha surtido efecto, caen notables y sobresalientes a tope, incluso alguna matrícula. (Limerick, sod off.) En este plan puede que me vaya a un sitio baastante chulo el año que viene, lo que no sé es cual porque sigo decidiendo (y seguiré). Y de esto es de lo que quería hablar, que me voy por las ramas a la mínima. Que tengo muchísimas ganas de largarme far away, conocer a muchísima gente, hacer vida nueva y aprender de una cultura distinta. En plan Ruta, pero un año entero, y luego a Francia. Me gustaría decir que voy a echar esto muchísimo de menos pero me cansa, y cuando vuelva estará exactamente igual aunque tarde dos años, así que tampoco. Lo único que me da cosa son mis amigos, pero hay un invento fantástico llamado Skype que soluciona ese problema.

Bueno, creo que con esto y mi creciente adicción a Twitter está todo dicho por hoy. Vuelvo al lío. Guten Abend




Ahora el que lea esto que se imagine mi cara al ver que la primera vez que lo he publicado no ha sido aquí, sino en EL BLOG DE LA ASIGNATURA DE DOCUMENTACIÓN APLICADA A LA TRADUCCIÓN AL CUAL LA PROFESORA ESTÁ SUSCRITA (que le ha llegado un mail de actualización con esto, vamos) FML.

miércoles, 19 de octubre de 2011

After the storm

Es muy fuerte. La avaricia ya llevó a los grandes bancos a lanzar los "derivados", inversiones en forma de apuesta con las que timaron y arruinaron a medio mundo mientras ellos se hacían de oro. La crisis económica que vivimos resumida en dos líneas, malamente, pero es eso. Para cuando alguien reaccionó y se supo ya era tarde, y ahora todos pagamos. Pero esto ya se sabía, no es ninguna novedad. Lo que sí es de absoluta coña es que, mientras estoy comparando La Gaceta y Público para un trabajo de la universidad me encuentre con esto a través de un banner que reza : "¿La Bolsa en caída libre? ¡Usted puede beneficiarse!"

http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/mercados-y-valores/como-beneficiarse-comerciando-opciones-binarias-03022011-201102

Pero, ¿en qué cabeza cabe? Creía  que por lo menos se escondían un poco, no sé... pero decirlo así, abiertamente, es tremendo. Me sorprende, asquea e incluso asusta el hecho de que exista gente que, mientras ve que la economía de su país se hunde y el paro sube como la espuma se frote las manos pensando en la cantidad de dinero que ganará con ello. Luego dormirán tan tranquilos. No como las familias (muchas) que han pasado de pertenecer a la clase media, o media-alta, a quedarse sin casa o tener que vivir de comedores sociales, amigos o familiares. Todo por culpa de ese ansia enferma por acumular dinero, cifras que no podrían gastarse ni en dos vidas, de un capitalismo llevado al extremo que convierte algo lógico como el libre mercado en algo totalmente salvaje.
Qué decepción.

viernes, 7 de octubre de 2011

Ninety-nine and a half

Qué grannn canción, deu meu. Si alguien por algún casual termina leyendo esto que la escuche. Y sí, me refiero al título, que como todos los demás es también el de una canción. Cuánto ingenio.
A decir verdad no sé que hago aquí ahora mismo, pero digamos que mi apasionante trabajo sobre 'Régions de la France: Bretagne' pues como que no me llama demasiado un viernes tarde. De hecho estaría durmiendo si mi querida madre no me hubiera despertado unas mil veces hasta conseguir que haga algo útil con mi vida, algo que obviamente no estoy haciendo pero parece que hago, como últimamente me paso aquí escribiendo trabajitos, essays, dissertations y Afbassungen todo el jodido día queda hasta creíble..
En fin, que esto de la universidad ya va a tope, y una hace lo que puede. Se supone que lo normal es que en primero te queden un millón, por eso de que te tienes que acostumbrar y tal. A mí como me quede una sola acabo el año que viene en la simpática y enana universidad de Limerick, y no me mola. Que mi plaza del super 'second year abroad' dependa de las notas que saque en enero es bastante inquietante, en fait. Menos mal que tengo planeada una temporada friki a tope antes de cumplir 18 y que se me vaya la olla totalmente, porque si no esto sería un desastre con tanto empollón en clase para llevarse las universidades chachis. Ahora solo falta cumplirlo, así que nos vamos. À bientôt.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Flume

Basta que escribas y escribas mostrando sutilmente tu cabreo para que en cuestión de minutos todo cambie. Qué vida, de verdad. Sigo sin saber de dónde viene esta afición por escribir cuando vuelvo de fiesta, a todo esto...
De lo que de verdad pretendía hablar hoy es de lo contentísima que estoy con mi carrera. Es muy probable que al que lea esto pasando blogs (descubrimiento reciente esta especie de 'zapping') le dé exactamente igual pero eso es lo de menos ahora mismo. Con lo que costó elegir, y ahora con cada día que pasa me doy más y más cuenta de que esto es lo que yo quería... así que imagínense que satisfacción tan grande.
Mi breve momento de creatividad (por llamarlo de alguna forma) acaba de terminar y no se me ocurre absolutamente nada, lo cual unido al estado mental que ha hecho tan difícil escribir lo anterior me lleva a plantearme el irme a la cama y eso. Bona nit.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Poker face

Comienza la partida. Se reparten dos cartas y prácticamente todos los jugadores apuestan. Estas primeras apuestas se conocen como 'ciegas',  ya que ninguno sabe si ganará o perderá a continuación. Sólo los menos atrevidos o los que tienen mucho que perder se retiran tan pronto, devolviendo sus cartas y convirtiéndose en callados observadores.
El juego prosigue. Has recibido una pareja, y tus posibilidades de ganar esta mano son por ahora evidentes. Intentas disimular tu emoción por ese golpe de suerte y empiezas apostando bajo para no llamar la atención y cagarla. Al principio lo tienes todo controlado, juegas con confianza y decisión, pero las fichas empiezan muy pronto a amontonarse demasiado rápido en el centro de la mesa. Junto con las cartas que se encuentran boca arriba juegas con un trío, pero quedan dos más que te pueden llevar a póker. Con tanto dinero en juego duele retirarse..
Por un momento dudas y piensas en hacerlo, aun puedes perder mucho dinero más si sigues apostando. Sin embargo, tus amigos te dan ánimos, te dicen que vayas a por el poker y que no tengas miedo al fracaso, así que decides dejarte llevar, seguro de que una de las dos cartas siguientes será la acertada. La tensión aumenta. El croupier quema y coloca otra carta boca arriba, aunque no la esperada. Sientes como la cosa comienza a torcerse pero, impasible, haces acopio de valor una última vez y te abandonas a la suerte. El proceso se repite, y también la decepción. Última apuesta y llega el momento de enseñar cartas. Trío contra full, y lo has perdido todo.
Por dentro estás jodido contigo mismo por haber llegado tan lejos y haber perdido tanto, por haber tenido algo tan cerca y no haberlo alcanzado, pero sonríes, te levantas y haces como si no te importara lo más mínimo para acto seguido darte la vuelta e irte con toda la dignidad del mundo. Mientras te diriges hacia la salida tarareas la canción que suena por los altavoces. Esa canción te gusta bastante y te la sabes casi de memoria. Lo que no sabes es que a partir de entonces cada vez que la escuches volverás a estar por un instante en esa habitación, abriendo la puerta para no volver.

En el poker hay una probabilidad de 0.0002400 de obtener cuatro cartas iguales. Algo parecido ocurre cuando dejas entrar a alguien en tu vida.