miércoles, 12 de enero de 2011

An end has a start

Me aburro soberanamente. Cada día que pasa me doy más cuenta de mi innata capacidad para perder el tiempo, es increíble, en serio. Aparte de terminar el bendito cursillo de ampliación, ser creo que la única persona de la clase en aprobar mates (no sé como) y conseguir enseñar al perro a sentarse no he hecho nada productivo en toooodo el día. Perfecto, oye. De hecho no sé ni que hago escribiendo aquí cuando juusto delante tengo los deberes de matemáticas desde hace una hora, claro que si añadimos que no tengo ni idea de como se hacen mis opciones se limitan bastante, lo cual nos lleva a la situación presente. Podría leer un libro, para variar, pero en esta casa con esto de la crisis no entra un libro nuevo ni a palos. El otro día estuve buscando y lo único que no me había leído era el Corán. A todo esto, no sé que coño hace el Corán en mi estantería pero ya lo investigaré más adelante. El caso es que, sintiéndolo mucho por aquellos que lo veneran a mí ese librillo no me llama demasiado la atención y así, sin libros, opto por el plan B: hacer el friki con el ordenador.
Como buena tecnología en constante proceso de desarrollo e innovación, internet es capaz de ofrecerte cada día algo nuevo y sorprenderte con lo que perder el tiempo como un inútil. Claro ejemplo de esto es la web Formspring, o aquello que te encuentras cuando creías que no podía haber nada más friki y adictivo en este mundo que el poker del tuenti. Por si alguno de los miles de seguidores de este blog lo dudaba, llevo toda la tarde en esta página cuya única utilidad (por llamarlo de alguna forma) es responder preguntas que la gente te hace. Suena más ridículo cuando se explica, luego la cosa tiene su gracia teniendo en cuenta que, al ser anónimas, la más profunda que te encuentres sea probablemente del nivel intelectual de ¿tienes ladillas?. No voy a poner lo que le he contestado porque soy una señorita y hay que guardar las formas.
En fin, que es tarde y no tengo sueño pero mañana lo tendré así que debería dejar esto tranquilo.



Por si alguno de los miles de seguidores se pregunta qué tendrá que ver 'An end has a start' con la parrafada esta le diré que ciertamente nada de nada, solo que es el título de una canción muuuy recomendable de Editors a la que estoy sorprendentemente viciada. Nos fuimos.

lunes, 10 de enero de 2011

Donde solíamos gritar

He vuelto, y no hablo de las clases (que también)
El rinconcillo este ha estado bastante abandonado en navidades pero da igual, en todo caso lo habría leído javi y creo que ya ha perdido la esperanza de ver nada nuevo por aquí, así que todos contentos.
El otro día descubrí una frase que resume todo el tiempo que he estado sin escribir, y me gustó tanto que me acordé de repente de que tenía un blog perdido por ahí. Esta frase, de Dickens, dice: 'El recuerdo, como una vela, brilla más en navidad'. Cuanta razón.
La verdad es que a mí personalmente nunca me ha apasionado la navidad, debe ser porque vivo enfrente del Corte Inglés y la asocio con lo consumista, lo hortera y lo que es peor aun, con cortylandia. No entro a hablar de cortylandia porque pretendía escribir algo medianamente bonito y como empiece, no acabo.
A lo que iba, que estas vacaciones el recuerdo, como la vela, ha brillado más que nunca. Y, la verdad, era de esperar. Desde el día 11 de diciembre os he tenido a todos en mente, no sabéis cuanto.. he echado de menos el avión de ida, el de vuelta, el barco que mareaba, la isla, las doce horas andando en la isla, los mapuches, el bus, los chistes de gallegos del conductor, fumar a escondidas con los marines, el mate, los colocones de biodramina, las escapadas en Juan Fernández, Valparaíso, la casa de Neruda y , por supuesto, a todos los que hicieron que estos días me muriera por soportar dos horas a Dragó con tal de estar allí otra vez. Aunque no vayáis a leerlo estoy segura de que sabreis de sobra que no se me olvida nadie, y mucho menos gente como vosotros.

Hablando de recuerdos que brillan, estas navidades ha faltado más que nadie la mejor persona que he conocido nunca, y que lo será siempre aunque se haya ido. No sabes cuánto te echamos de menos.

A todos, y a los que me aguantan en Madrid, gracias por este año.